ELEGIR EL GRADO

¿Estoy preparado para decidir a qué me dedicaré el resto de mi vida?

A menudo leemos artículos de personas que pertenecen al sistema universitario que dicen que debemos quitarnos de la cabeza la pregunta anterior, porque ha dejado de tener sentido y recomiendan sustituirla por otra más pragmática: qué les apetece estudiar durante los próximos cuatro años.  Nos dicen que  “Vivimos en la sociedad del aprendizaje continuo” lo de tomar la gran decisión de tu vida a los 18 años no se ajusta a la realidad. Todo se puede reconducir y nada es irreversible”, defienden.

Aunque el futuro será así, en la actualidad nadie piensa en términos de estudiar toda la vida, entre otras cosas porque quien lo va a costear. Elegir el camino más rápido, el que antes nos lleve al mundo profesional importa y mucho. Lo mismo sucede con que todo se puede reconducir, fácil cuando esto se trata de los demás, sobre todo de alumnos y familias que sigan pagando las matriculas cada año. Y por último, ya sabemos lo peligroso de elegir los estudios en base a lo que te gusta: el 75% de los alumnos eligen en base a esa idea y solo 1 de cada 4 acaban los estudios superiores.

No podemos obviar que detrás de los mensajes que lanzan las universidades hay un interés empresarial e institucional.

La clave está en saber qué aspecto hay que elegir (interno o externo) para tomar la decisión a las siguientes 3 preguntas:

  • ¿Qué se me dará mejor?
  • ¿Qué me gustará?
  • ¿De qué abra más trabajo en el futuro?

El 100% de las veces, esas son las preguntas que los alumnos y la familia se hacen.

La clave principal es entender que los estudios, sean cuales sean, son un puente a la profesión. Por lo tanto, la elección debe ser en que ámbito profesional te gustaría trabajar y de qué. Si eso es lo más importante, debes elegir esa profesión para  después construir de forma invertida el camino que te lleve a ella.

Y para elegir la profesión, no hay nada mejor que saber cuáles son todas esas fortalezas que te permitirán desarrollar mejor unas profesiones que otras y eso se resume sabiendo cuál es tu talento.

El talento es la suma de atributos que permiten a una persona hacer mejor unas cosas que otras. No tenía más talento Einstein que Pele, lo que sí que tenían talentos distintos.

Los atributos son más que ser bueno en matemáticas o lenguas. Uno puede tener una emocional muy alta y triunfar en el campo del marqueting aunque tenga una numérica no tan buena. O uno para ser médico debe tener vocación, intrapersonal centrada en los otros, aspecto que le permitirá ayudar a los otros por encima de sus intereses.

Para el acercamiento al grado, te proponemos algunas cosas que debes tener en cuenta:

  1. Revisar en profundidad las asignaturas que integran el grado y para las que tus optativas ponderan. Recuerda que hay algunas que ponderan un 0,2, otras un 0,1 y otras no ponderan. Eso marcara que grado podrás estudiar y sobre todo, la universidad.
  1. Escoger una especialidad que sea un reto, pero que a la vez sea alcanzable. Para ello se debe tener en cuenta las notas de los años anteriores, pero también el tiempo que se ha dedicado, para saber si hay materias que se le dan mejor que otras. Si el estudiante “aprobó por los pelos” matemáticas de primero y segundo de bachillerato no sería lógico que escogiera el grado de ingeniería en telecomunicaciones. Pese a que sienta interés por una determinada carrera, si esa área de especialización no le ha reportado buenas calificaciones durante la secundaria es preferible que sea realista y se decante por otra opción. “No se trata de ver en qué es bueno y en función de eso escoger, sino en pensar qué le gusta y ver si obtuvo buenas notas en las asignaturas relacionadas con ese campo del conocimiento”, remarca. Algunas carreras, sobre todo las científico técnicas requieren tener una buena base en determinadas asignaturas como, por ejemplo, las matemáticas o la física. Proyectar como te ves en el futuro y que dará respuesta a la felicidad. Hay personas que son felices viajando siempre, durmiendo cada noche en un hotel diferente, de reunión en reunión. Hay otros que prefieren un trabajo más rutinario que les permita tener mejor horario, horas libres para dedicarlas a los amigos o las familias, etc. Otros se imaginan emprendiendo proyectos. Ese aspecto no trata solamente de la capacidad, sino de la personalidad, a menudo vinculada a la Intrapersonal, aspecto que condiciona a las personas a elegir uno u otro modelo de vida.
  1. No tomar la decisión en solitario. Decidir el futuro es un proceso holístico, que pertenece a un todo. En ese sentido el futuro de un alumno, hijo de una familia, no solo afectará al interesado en cuestión, sino a todo su entorno. Los padres muchas veces tienen la llave además de decidir si la universidad en la estudiará será pública o privada, si será en la misma comunidad de residencia, en el mismo país o en el extranjero, etc. Por lo tanto, en el proceso de orientación, la familia es clave para la decisión.
  1. Decidir la universidad. Nosotros siempre aconsejamos que se tenga en cuenta la personalidad de cada uno. Hay alumnos que prefieren estudiar en universidades de ciudades pequeñas y otros en ciudades grandes. Eso también pasa con la universidad, hay algunas donde eres un número y otras donde te conocerán por tu nombre. Muchas veces se atribuye eso como una virtud o defecto de la universidad, cuando en la realidad es que se trata más de cómo es la personalidad del propio alumno y de cómo se encuentra más cómodo.
  1. Ninguna decisión es irreversible pero sí que condicionará mucho. No es lo mismo conseguir un grado en 4 años, que abandonar el primer año, para empezar de nuevo en el segundo. Hay que ser más consiente con la decisión que se toma. Para ello nosotros decimos que hay aspectos determinantes que no son académicos y que tratan de como el alumno tiene de entrenadas las competencias personales. Según el Ministerio de Educación y Deporte, unos de los aspectos que más influyen en el abandono es la inadaptación al mundo universitario. Ese paso entre el mundo formativo del bachillerato, donde el alumno estudia en el colegio de toda la vida, en la misma ciudad, con los mismos compañeros, cerca de unos padres que revisan los deberes, las notas, cambia radicalmente a un mundo donde el alumno se verá obligado a ser proactivo, autónomo, reisiliente, trabajador, constante, etc. El que mejor tiene entrenadas esas competencias personales, es el que a menudo hace mejor frente a las adversidades.
  1. Por último otro aspecto fundamental es el acompañamiento. Ese soporte personal que el alumno necesita para atravesar esos momentos difíciles por los que pasará y que a menudo vivirlos en soledad hace que tomen decisiones irreversibles. La orientación se debe entender como un proceso permanente, que empieza  con la elección, pero que debe acompañarlo hasta que aterrice en el campo profesional una vez superada la formación.

En AIM SOLO somos expertos: + de 12.000 alumnos, el 96,8% de éxito en orientaciones y las familias nos valoran con una nota del 9,5. Llámanos y verás cómo ponemos luz a tus dudas.